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29 junio 2017

Tarkovski y el cine trascendental ruso. WTF

Hace un par de años terminé un diplomado de cine, y con ello me cumplía una promesa que me había hecho hace varios años atrás. Me explico mejor; cuando tenía 16 años y era un joven inverbe y de miradas extraviadas (como describe a los jóvenes mi padre) tenía la loca idea de estudiar cinematografía (seguramente por la influencia que tuvieron en mí amigos de la época... los que mejor me conozcan dirán que ya lo traía detrás; desde niño) y aunque sé que sonará trillado, pero algo así no te lo quitas de la cabeza tan fácilmente y en mi caso tomó décadas el que me atreviera realmente a regresar a un salón de clases.

Iván Lomelí alias "El Chocobo" y Cei Abreu eran dos amigos de mi superbrother Héctor Martín aka "Fink", y en aquella época los tres vivían juntos en un apartamento sobre Torres Adalid en la Narvarte. Llegué a visitarlos allí un par de veces en aquella época, pero más bien sentía que visitaba una comuna hippie: cajas de pizza a medio terminar de la noche anterior sobre la mesa, ropa sucia apilada de días en los cuartos, paredes "decoradas" con dibujos artísticos que ellos mismos hacían a lápiz, cucarachas corriendo por la cocina - incluso bromeando de ello; le tomaron una foto a una con cabello, mismo que iba arrastrando la cuca del que estaba tirado en el piso, nada extraño pues los tres se sentían Axl Rose y traían matas largas estilo ochentas-, o sea casi casi una pocilga ¡eso sí!: todos bien cool y buena onda y como visitante ajeno a todo ello puedo reconocer que hasta me sentí cómodo en todo ese desmadre donde germinaba libremente la creatividad. Ya desde entonces El Chocobo platicaba conmigo que estudiaría cinematografía y el mismo Fink reforzaba esas loca ideas, me mostraban orgullosos sus proyectos en video, en los cuales recuerdo haber visto a Cei interpretar un "gemelo" malvado a través de efectos de Premiere de la época operados por Fink y una PC armada (obviamente me emocionaba) y pensaba no querer quedarme atrás de todo ello.

Es la época en la que todo puberto debe definirse y decidir que estudiará para dedicarse a ello "toda su vida" (redoblan tambores de fondo), como si a esa edad uno tuviera idea de que putas quiere uno de la vida o PUEDE uno de la vida (esa es la pura verdad), probablemente un niño de tres o cuatro años pueda responder con más determinación cosas como: "bombero", "policía", "enfermero" o "astronauta" a lo que a nosotros nos hacía tartamudear de miedo... "¿qué tal si la cago, y lo hago DE POR VIDA?" pensaba siempre uno. Pero ante todo aquel ejemplar sacrificio de vida por lo que uno cree y quiere hacer de esos tres "almas libres" (o al menos, eso pensaba el inocente de mi, ya que ahora me doy cuenta que la pocilga era opcional y no era precisamente un "sacrificio" el tipo de vida que llevaban), me anime a hablar con mi padre y decirle que quería estudiar cinematografía.

Plática Padre-Hijo Ver 1.0 (hijo puberto) - "Te vas a morir de hambre"- sentenció gravemente mi padre, "Tú vas a estudiar una ingenieria y se acabó" culminó con tono grave y determinante; cual fiel soldado asentí y acepté sin titubear lo que ordenaba el alto mando (ya años después, ya me hice respondón y peleonero, pero esa es otra historia) no me atreví a cuestionar los razonamientos inescrutables de mi padre. "Todos allí son mariguanos" dijo entre dientes y pensativo mientras me daba la media vuelta y alejaba de él con mi cara de asombro y tragando saliva, no volví a tocar más el tema y me inscribí a Ingeniería en Sistemas de Información en el TEC de Monterrey cuando me llegó el momento de escoger carrera, prácticamente "ya estaba pactado" el camino que debía seguir.

No me quejo ni mucho menos, me gustó estudiar Sistemas de Información. Soy bueno en lo que hago, me gusta mi trabajo, siento que soy útil, y en pocas palabras me gusta el camino profesional que he tomado; puesto que me ha dado muchos gustos y me ha llevado a conocer gente muy importante y que han marcado mi vida, por lo que no puedo decir propiamente que "me arrepiento"... pero aún así después de mucho pero mucho tiempo, finalmente decidí darme el gusto de estudiar cinematografía. Un día domingo de hueva, echándola con todo en la alberca del depa y aventando netas con mi amigo Jose Luis Ortegón, me contó sus logros y arrepentimientos de vida, mientras me confirmaba que su pasión era la cámara. Yo lo alenté a que estudiara cine, y que llevara su pasión por la fotografía un paso adelante con la cinematografía con tal convencimiento y diligencia que me di cuenta que me estaba proyectando, entonces no había excusa alguna, debía irme a estudiar yo también lo que tanto me llamaba la atención de hace años.

Plática Padre-Hijo Ver. 2.0 (hijo casi de cuarenta) - "Te vas a morir de hambre" - sentenció gravemente mi padre, ante mi incrédula mirada dudando si utilizaría los mismos argumentos de hace casi veinte años, sin evitar ahora el sonreírle cínicamente. "Tú vas a estudiar un MBA o una maestría en finanzas y se acabó" culminó con tono grave y determinante, entonces si inevitablemente estallé en risas burlonas. ¡Solo le falto levantar la mano como Jedi para controlar mi mente! - pensé. Ante tal sórdida pero tan honesta respuesta, mi padre torció la boca, se dio la vuelta y sentenció "haz lo que quieras". Feliz ante tal respuesta me di la media vuelta y mientras me alejaba dijo pensativo y entre dientes "Todos allí son mariguanos".

Me dispuse entonces, a comenzar mi diplomado master en cinematografía, dentro del cual pude conocer varios tipos de profesores que me dejaron excelentes recuerdos, pero hubo dos que especialmente me quedaron marcados por ser polos completamente opuestos y mostrarme la cara opuesta de la misma moneda:
- mi profesor de montaje (el más académico y humano) Juan Cortés
- mi profesor de producción, al cual me referiré simplemente como "Omar"
Tengo sentimientos muy encontrados al hablar de estos dos personajes, ya que a ambos les aprendimos cosas muy importantes del "oficio" de la cinematografía, y al igual que en Star Wars, Juan representa la fuerza y Omar el lado oscuro (pero muy muy oscuro). Al finalizar el diplomado, nuestra directora María de los Angeles Toquero nos pidió dejarle un comentario escrito sobre nuestra experiencia en el diplomando, y fue en estos dos personajes a los que más tiempo les dedique en mi opinión.

Juan era el profesor más preocupado por enseñar a sus alumnos: el apoyarlos y guiarlos para que no cometieran los errores que él mismo había cometido, para advertirles a las peripecias a las que se enfrentarían, y darnos ánimos de que no abandonaran nuestros sueños ante las primeras adversidades, un catedrático preparado y culto, nos enseñó la teoría del montaje ruso no sin antes una buena hojeada al arte renacentista y a la compleja historia de Rusia llena de sangre y sufrimiento, que al final dio una sociedad profundamente espiritual y preocupada por el arte.

Omar ni profesor puedo decir que fuera, pero esto no quiere decir que no tuviéramos nada que aprenderle, él mismo era un reflejo de la burocracia, la corrupción y las tranzas con las que opera esta industria en nuestro país y sin titubeos nos mostró los hilos que jalan la marioneta y nos reto a todos que abandonáramos cualquiera que fuera el sueño o motivo del que estuviéramos allí y nos hiciéramos productores y nos forráramos de unos billetes, sé como suena lo anterior, pero la verdad es que me sorprendió la confianza y diligencia con la que nos mostró "como hacerle" para hacer cine.

Tras haber acabado el Diplomado Master en Cinematografía en los Estudios Churubusco, puedo ahora confirmarles con certeza la sabiduría milenaria de mi padre y su acertado tino: ¡todos fumaban mariguana!

Mi amigo Jose Luis continuó tomando diversos cursos, entre los cuales comenzó a estudiar con Juan Cortes cursos especializados en directores de cine como Stanley Kubrick (mismos a los que me invitaba). Creo que le quedé un poco mal al principio, ya que me había vuelvo a volcar totalmente a mi vida cotidiana y había dejado un poco de lado "nuestra época" del cine, pero través de engaños (así fue) me hizo ir a un curso que impartiría Juan Cortes sobre Andréi Tarkovski y el cine trascendental ruso. ¿Y por qué diablos es trascendental? -- pregunté en la primer clase, Juan solo me vio risueño y dejó que yo solito me contestara: "¿qué acaso trasciende el arte, los sentimientos y la época?" (lo peor es que ni yo me la creí, una respuesta bastante mamona que resultó certera).

Es mucho lo que uno aprende en estos cursos, me costaría trabajo tratar de reflejar todo aquí, y los aburriría seguramente, pero de todo lo que se te va "pegando" hubo algo que me llamó la atención, un comentario que hizo Juan, y fue después de que un espectador salió de ver una película de este director: "¿Quién es Tarkovski y por qué diablos sabe mi vida?"-- el mismo Juan nos había confesado que ver el cine de este autor te lleva a un dialogo, en el cual importa más lo que sientes al ver la película que a lo que "entiendes" de la película como nos han enseñado a ver el cine Hollywoodense.

Corría el año de 1994, debe haber sido todavía época de mi preparatoria, la que cursé en el TEC de Monterrey Campus Ciudad de México. Fueron pocos los años y todavía menos las clases que compartí con Héctor Martin "Fink", y recuerdo con especial entusiasmo la clase de Ingles que tomamos juntos. Si no mal recuerdo, nuestra profesora fue una gringa llamada Christina, fue de las primeras profesoras que me dieron clase que no hablaban "nada" de español, y tenía una muy peculiar forma de dar su clase, lo cual te exigía que le echaras más ganas al inglés, si a eso le agregamos el relajo que me traía con el buen Fink, entonces podríamos concluir que efectivamente, fue una mis clases predilectas de la preparatoria.

La clase de ingles era inusual, porque era notorio que Christina era una profesora novata y no por ello menos preocupada por que le hicieran caso, recuerdo que inclusive llegó a pararse en el escritorio para que la peláramos (si, en mini falda... pero hubiera bastado con pedir silencio, como le hacen los demás profesores, claro que su manera era más efectiva), nos dio clases en los jardines (creo que ni permitido estaba), nos ponía a escuchar canciones para sacar la letra (un ejercicio que vaya te ayuda a esforzarte a entender mejor el inglés), y como trabajo final de la materia... un ejercicio en video ¡Tada! Fink y yo ya estábamos super amafiados para ello.

Un día, al llegar a la clase de Christina, vi a Fink muy metido en su libreta... raro en él, la clase todavía no comenzaba, así que hay va el metiche de Paco a ver que diablos escribía y veo que estaba haciendo una lista; una y otra vez un nombre repetía... Gabriela. "¿Quién es Gabriela"- pregunté sacado de pena y a todo pulmón, de inmediato se volteó la chica de adelante de él "Soy yo, ¿qué pasa?" - cruzamos miradas y volteamos a ver a Fink quien se hundía en su asiento con la cara roja roja roja... fue un regreso a la primaria, y fue entonces que note por primera vez a Gaby, que realmente era muy guapa. Usaba lentes y a diferencia de otras chicas no utilizaba maquillaje ni vestía sexy, tal vez por ello no la había notado antes, bueno pues... ¿adivinen con quien nos tocó hacer el trabajo final?

Es una pena que ese VHS esté perdido en el tiempo, ojalá algún día aparezca por allí perdido en una caja de antigüedades y pueda yo capturarlo para compartirlo con todos ustedes, estábamos tan orgullosos de nuestro trabajo (hasta que vi el trabajo de nuestro compañero, Carlos Iturriaga... ese güey ya volaba cuando nosotros gateábamos), lo que más me sorprendió es que la maestra dijo que enviaría nuestro trabajo para que lo vieran en otra universidad gabacha (¿¿??) eso dijo. Eran otras épocas, lo hicimos todo con una V8 que creo ni digital era y la edición fue con videocaseteras, el resultado fue bastante agradable, sobre todo por la mancuerna que hice con Fink de "mafiosos" buscando a un nigga que nos íbamos a echar. Tan buena impresión causo nuestro trabajo, que hasta ayudé a otros amigos a hacer sus trabajos (Sergio Jaimes y Oscar Noriega). El guión nos lo proporcionó la maestra y solo recuerdo el título "Killers".

De regreso al 2017, estábamos el mano y yo organizando una proyección en el cine de mi departamento (un cine comunal, no se vayan a emocionar). Después de experiencias cinéfilas como la de "Qué difícil es ser un Dios" hay que tratar al cine ruso con mucho cuidado con esos rusos locos.  Al checar la corta filmografía de Tarskovski, no es difícil ver todas sus películas que tan solo son siete, pero mencionan también su participación en algunos cortometrajes anteriores a sus largometrajes, así que allí voy yo de metiche ¡cual es mi sorpresa al encontrar que el primerísimo trabajo de él, como guionista, fue precisamente Killers! ¿Cual es la posibilidad de que sea el mismo trabajo que habíamos hecho en la preparatoria? ¿Cómo es posible tanta casualidad? (yo mismo, no lo creo). Así es, sin siquiera saberlo mis primeros ejercicios de este oficio en mi vida, fueron influenciados por Tarkovsky y ahora habiendo estudiado su vida, su arte, su filmografía... se me revela lo anterior.

¿Quién es Tarkovski y por qué diablos sabe mi vida?


01 marzo 2016

¡Se acorrientó Starbucks!



O mejor dicho, USTEDES lo acorrientaron. ¿Se escucha mal? Bueno, pues se escucha peor cuando así es como piensan las cabezas de su corporativo.

Durante la última década hemos ayudado a que Starbucks creciera a un nivel exponencial, algo que pocas veces se había visto en cualquier empresa de nuestro país. Es una franquicia que rápidamente agarró clientela “mal atendida” de su sector; y al ofrecerles productos al lado de servicio con una rayita arriba de los demás, apabullantemente se hizo el principal negocio de su tipo en pocos años.

Cualquiera que viera los resultados que han logrado en los últimos años, se impresionaría y felicitaría (a quien haya que felicitar) porque es obvio que alguien “estaba” haciendo un excelente trabajo.

Mi hermano; quien está estudiando una maestría en un importante instituto de alta dirección de México, había compartido un par de casos de estudio de los que le ponen en su escuela, bastante interesantes y buenos para reflexionar y activar las neuronas. Sin embargo ahora me comentó de estar viendo un caso de Starbucks.

Después de haber platicado con él, y el “planteamiento” de su caso no puedo más que quedarme con la boca abierta y… honestamente ofenderme un poco.

Las cabezas del corporativo de Starbucks están “preocupados” porque quieren subir el valor de ticket vendido… si me hubieran planteado esto, sin que hubiera visto el resto de lo que había allí en el caso, hubiera dado varias ideas bastante positivas y entusiastas para lograr el objetivo, pero cuando vi los que lo que los yuppies “cuellos blancos” del corporativo de esta empresa proponían he cambiado completamente mi “enfoque positivo” hacia ellos: básicamente plantean que su marca ha perdido valor “porque se ha acorrientado” por lo que plantean abrir Starbucks de “más nivel” y vender más caro el café.

Es como cuando Jerry McGuirre propuso tener menos clientes para atenderlos mejor, su intención no era mala, pero su planteamiento bien le valió el despido, ¿por qué no atender más cálidamente a los clientes que tenemos actualmente? – Este error es fácil porque están dando por descontado QUE TENDRAN CLIENTES (un error que al parecer, varios han cometido… ¿Blockbuster?). En pocas palabras Starbucks, la empresa que nos acostumbró a pagar caro el café en México piensa que “está dando muy barato”, no solo eso, sino que el haberse vuelto la empresa líder y puntera es ahora visto como que se “acorriento”.

Cuando hablé esto con mi hermano, me vino el madrazo de recuerdo a mi cabeza: yo mismo, cliente recurrente de Starbucks ya había recibido un revés por parte de la empresa, quienes consideraron que los clientes frecuentes ya no eran dignos de premiarse, ahora quieren premiar los tickets que más gasten (no, no es broma… chequen las nuevas políticas de su Starbucks Rewards si es que lo tienen). La verdad esto si me hizo explotar, porque yo mismo me subí a su tren del mame de los Rewards cuando reconocía que era una mamada regalar una bebida después de visitarles y consumir un chingo de veces (contaban por visita, no por café consumido), la competencia entrega la bebida sin costo en la mitad de “veces” y te cuentan cada café como un punto.

No se trataba de que me fuera a ahorrar dinero, sino que como cliente sentía que les importaba… y que eso era lo que premiaban. Por desgracia ahora me doy cuenta que años de buen trabajo con su personal, con sus instalaciones, con su producto… se van a la mierda en minutos porque las cabezas de arriba son unos soberbios que no tienen ni idea. Solo ven números y quieren subir esos números sin realmente entender que pedo allí abajo, de allí que los “cuellos blancos” sean ahora objetivo de mentadas de madre y desprecio por mi parte y de muchos más que han de venir.

Si a Starbucks ya no le importó su base recurrente de clientes “porque solo le consumen un café del día (el producto más barato) diario”, entonces estos señores de “cuello blanco” no tienen en primera instancia idea… de lo que es un cliente. Ahora prefieren “timar” a los que acudan por primera vez y que despilfarren más dinero (sí, esa es su propuesta, básicamente esa es su tirada ¡no es broma!) y decir que como se ha acorrientado su marca, pues abrirán Starbucks de lujo donde venderán… pues más caro.

 Esto no era solo un caso, estoy viendo que esta manera de pensar esta dictando decisiones que la empresa ha tomado hoy en día, y creo que no fui el único ofendido cuando vi lo que pretendían al modificar sus Rewards. Starbucks no está perdiendo dinero por regalarme una bebida después de hacerme ir una docenas de veces a sus establecimientos a pagar café sobrevaluado, obviamente ¡NO MAMES!, ¿por qué cambiar algo que premia ALGO MUY ESPECÍFICO (recurrencia)?. Cuando veo su cochina propuesta no puedo más que regresarme a la pregunta – ¿no que querían subir su ticket promedio? – ¿qué pendejada es esta?. Sí, estas son las decisiones que hoy en día aquejan al corporativo de Starbucks, yo al darme cuenta que les ofende que consuma solo un café del día, pues ya no los ofenderé más con mis pobrezas. Solo para que conste, yo redimí tantas veces la bebida gratuita que ya ni me acuerdo cuantas veces lo hice (eso quiere decir que los visité un chingo de ocasiones… pero ¡un chingo!, ¡hasta fui mayor de Foursquare de dos Starbucks!)

El colmo, fue cuando mi hermano me dijo “¿tú que sabes? ¡tu ni eres cliente!”, lo voltee a ver y pensé que si alguien como yo que prácticamente va diario a Starbucks ¡no soy su cliente! ¿cómo quieren definir quien es un cliente?– y me vino a la mente la respuesta ¡así es! ¡estos idiotas están tomando decisiones sin siquiera tomar en cuenta a su clientela o preguntarles que es lo que quieren/piensan! ¡peor aún, sin saber quien es realmente su cliente!, para acabarla de chingar todavía me agregó “este caso no es para ti”  entonces me di cuenta que por desgracia mi hermano piensa igual –al mismo nivel “directivo” que los “cuellos blancos”– es decir, ven números pero ya perdieron completamente el piso y la realidad… ¿está es la gente que va a alta dirección?, espero por el bien de nuestro país… que no sea así.

No puedo creer ese nivel de soberbia, estupidez e ineptitud. ¿para qué tanto estudio? ¡más les valdría un poco de realidad, bajarse a atender como baristas un rato y así obtener un poco de sentido común!... (y humano) ya de pérdida se darían cuenta de quienes son sus clientes. Lo bueno es que en nuestra empresa familiar somos más cabezas, eso de estar a merced de “los cuellos blancos” esta una chingadera.

Hoy vimos la noticia del CEO de Nokia pidiendo disculpas y llorar… lo más cagado es que todavía se atrevió a decir que “no tomo malas decisiones” (pero eso es mentira, pregunten a la gente que sabe CUANTOS errores cometió, tantos que se especulaba que lo hacía a propósito por interés de Microsoft) obvio si truenas a la empresa tomaste malas decisones, y si se esperaron a que lo hicieras para cambiarte… algo no habla bien de la empresa en la que estás. Pero me pregunto si en estos institutos de alta dirección ¿verán también los casos de fracaso? Porque ver puros casos de éxito les achicharra sus cerebros con falsas ideas megalómanas, la realidad es mucho más cruel, y castiga mucho peor por errores más pequeños.

Solo me queda hacer algo, dejar de acorrientar a Starbucks, e irme con la competencia.



Algunos se reirán de mí, incluso se burlarán. ¿a poco tan drástico? – Una vez que ven los hilos jalando detrás de la marioneta, la magia se pierde por completo. Yo no podría consumirle un café sobrevaluado más a Starbucks sabiendo como me consideran como cliente, mientras ellos preferirían que se los pagara caro lo mismo… ¡pero mucho más caro!, yo obvio no quiero hacerlo… es más ¡yo ya no les quiero consumir ni madres!


Piensan que nos vendían “status social”, cuando en realidad lo único que queríamos era su pinche internet gratis (que ya apesta), pasar al baño de paso (que a veces estaba limpio) o donde esperar a alguien sentado en un sillón cómodo... a veces hay que bajar los pies a la tierra, y ver tu realidad con ojos más humildes.


23 febrero 2016

El colmo de Interjet.


El día de hoy me vi en la necesidad de comprar vuelos de avión, casi siempre los compro con Interjet así que volví a meterme a su página y realicé todo el proceso de venta... hasta el cobro. A la hora de realizar el cargo a la tarjeta (o supuestamente hacerlo), cual es mi sorpresa al darme cuenta que mandaba varios request a doubleclick y específicamente a páginas publicitarias de google.

Osea en español: algún hijín de la chingada (espero que no sean los directivos de esta empresa) pusieron en el backend de la página una mierda que da clicks a publicidad de google (osea, nos utilizan para sacar dinero... dinero migaja, al más puro estilo hackers de internet). No sé ustedes pero a mi me cayo bastante mal este asunto, más porque la página se quedó "eternamente trabada" en esta parte (¿será porque tengo un proxy bloqueando estas mamadas?), he allí el dilema: o haces los click o los haces, de otra forma el backend no te pasa al cargo de la tarjeta de crédito.

Que sirva este post como denuncia, ya que evidentemente alguien se está pasando de lanza. La pregunta sigue ¿será la compañía, o algún empleado pasándose de cabrón? – dudo que los centavos que genera un click le sean atractivos a la empresa, por lo que quiero pensar que los que le programan la página, o algún tipejo abusando de la ignorancia se quiera propasar haciendo un negocito "que no afecta a nadie".

06 noviembre 2015

La Gloriosa Raza Superior de Jugadores de PC.

Raza superior.

El puro término resulta ofensivo y ridículo para algunos, dirán los populistas que no existe superioridad de raza, y a cualquier persona que se atreva a argumentar en contra se le verá como Nazi, será atacado con argumentos de derechos humanos universales y deberá ser repudiado por todos. Hablar de superioridad causa aggro no hay duda de ello.

Pero si existe la superioridad.
Tal cual existe el deseo de superarse.
Para algunos, incluso el ser superior se vuelve una aspiración.

Aspirar a algo mejor, o superarse a si mismo no se aprecian como aspectos negativos de una persona. De hecho está en nuestra humanidad, en la naturaleza y en nuestra misma sociedad. Nos obliga a competir: tanto con nuestro ambiente como con nuestros semejantes y hasta con nosotros mismos.

Al igual que en los deportes, en la vida social o en la economía… todos soñamos con ser los punteros, ser mejor que nuestro vecino, ser superiores. Los videojuegos no son excepción, en ellos nos gusta competir, nos gusta medirnos contra nuestro prójimo, nos gusta ganar… es el reflejo de nosotros mismos.

Hasta aquí con la justificación moral, sean advertidos que este artículo no será moralmente correcto.

Hay una razón de por qué las leyendas hablan de una Gloriosa Raza Superior de Jugadores de PC. Hay muchas más de por qué hay cientos de miles de detractores, negando la superioridad de los primeros. La gente que juega en PC es muy distinta de los que toda su vida han jugado en consola, estas diferencias causan conflictos irremediables; provocando que los jugadores de PC desprecien a los de las consolas, y estos a su vez que sientan un complejo de inferioridad y enojo hacia los otros.

Los gamers de consolas insisten en culpar la economía de estas diferencias, pero en realidad están equivocados, y a continuación les explicaré el por qué. La diferencia radica en algo mucho más importante que la capacidad económica del jugador, de hecho aunque suene contrario a lo que la mayoría piensa, el gamer de PC es mucho más consiente del valor del dinero que invierte en su vicio… de entrada.

Son tres conceptos principales los que definen a un gamer de PC, cada uno representado por un género de juegos. Estos tres conceptos forman la tri–fuerza, la santísima trinidad, la esencia del PC gamer. Este triángulo es lo que al final, podría ayudar a explicarles de manera didáctica el por qué un gamer de PC es diferente a uno de consolas, y a resolver definitivamente los cuestionamientos que surgen alrededor de la enigmática y evasiva “Gloriosa Raza Superior de Jugadores de PC”.



Las puntas del triángulo representan:

FPS – La fuerza, el poder.
RTS – La sabiduría, la mente.
MMO – El coraje, la perseverancia.

Los tres géneros nacidos y definidos por el mundo del gaming en PC.


Inicialmente los FPS comenzaron en las PC con Wolfestein y desde entonces sus jugadores se criaron en los infiernos de Doom y en la hambrienta memoria extendida del DOS, fue allí donde aprendieron que la fuerza de los fierros jamás es suficiente. Siempre hay manera de subirle los cuadros por segundo a un juego, de aumentar la distancia de rendereo, de subirle la resolución del juego, de jugar a múltiples monitores, de aumentar la calidad de las texturas y su tamaño. Sin importar que tanta fuerza puedas entregar, siempre habrá manera de exigirle más a los fierros para mejorar la experiencia. Tu dame una máquina “potente” y yo siempre podré ponerla de rodillas. El poder nunca es suficiente.



Los RTS comenzaron con Warcraft y eventualmente Starcraft. Abrieron la mente de los jugadores, te mostraron que la superioridad intelectual de un impecable macrojuego de un estudiante de academia militar sucumben miserablemente ante el über–micro de un coreano que no fue a la escuela. Te mostraron que la mejor defensa Terran jamás llegaba ante la ofensiva Rush Zerg. Te mostraron que un ridículo accesorio como el Strategic Commander de Microsoft podía hacerte llorar y ser considerado “ilegal de usar”. No importaba que tanto te tapes de un ataque, siempre te pueden llegar por el otro lado. Te obligaban a ponerte siempre a la altura, para que te dieras cuenta que jamás lo estás. Mostraron al mundo que el mejor jugador de RTS es un atleta y digno de admiración pública, a pesar de que muchos no lo entendieran… las competencias de músculos ahora deberían incluir la competencia de cerebros, el ajedrez fue solo el comienzo.




Los MMO representan el coraje. Son por mucho el género más ingrato que alguna vez haya sido concebido en este mundo: sus creadores son ingenieros bullyados en sus prepas vengándose de la sociedad. Aquí te criaron a pan y verga y el pan se acabo en el tutorial. Juegos basados en la frustración continua, para acabarla de chingar solo jugables en equipo, con otros pobres frustrados peor de pendejos que tú; con droprates abajo del 1%. Los infiernos de estos juegos son  similares a los que Dante describió en sus círculos: el loot maldito que no te favorece por meses, las codiciadas espadas +1 que parecen tener PUTOS imanes a las manos de los magos que ni son de tu clan, cuando se desconectó el mago blanco a la mitad del dungeon después de armar party por tres horas en el pueblo, cuando el spawn semanal te es robado por los chinos gilsellers, cuando el clan enemigo te hizo un MPK para robarte el leveling spot. Sin embargo, a pesar y en contra de todo… cuando lograbas un módico logro, te vanagloriabas, festejabas en grande… hasta felicitabas a tus compañeros. Aprendiste a apreciar la poca recompensa, agradecerle y a continuar jugando... otros años más.

Así como los fuegos del Monte de Destino en Mordor forjaron el anillo único, estos tres géneros han forjado por años el carácter y la personalidad de la raza superior de jugadores de PC. No te sientas mal si a un jugador de PC se le hace poca cosa el poder de tu Playstation 4, tampoco si tu ofensiva le parece “cuestionable” o un poco infantil, o si no puede sentir empatía por los dramas de que no puedes pasar al jefe del nivel o no puedes conseguir un item… obviamente los gamers de consola jamás entienden el por qué estos entes son así ¿cómo podrían? – Solo los que siguen el camino de la PC lo entienden, y una vez que lo hacen, ya son parte del selecto y racista club.

Se han hecho patéticos esfuerzos por imitar estos géneros en las consolas, jamás se logro igualarlos. Es aquí donde el conflicto principal entre los diferentes gamers se intensifica. Los jugadores de consolas están CONVENCIDOS de que juegan lo mismo, y los jugadores de PC no se cansan de decirles que viven en el error.

Veamos el mundo del FPS: los jugadores de Battlefield de consola creen que juegan lo mismo... hasta se molestan cuando los gamers de PC les dicen que están bien pendejos. Esto es por una razón evidente, un jugador de PC jamás tomará como “aceptable” el auto–aiming… PUNTO. Un jugador de PC sabe que ningún pinche control puede sustituir a un mouse, el control de Steam es para atraer a más jugadores de las consolas al mundo de la PC. ¿Quieren pruebas? – sobran: Durante años los desarrolladores han tenido que “separar” los salones virtuales de jugadores de consolas de los de la PC, no por una cuestión técnica, sino que la gente que juega con mouse siempre vencen a los que juegan con control. Los jugadores de la consola, insisten que si son los mejores, pueden vencer a los de la PC, la verdad es que los jugadores malones de la PC con un mouse ganan fácilmente a los “campeones” de las consolas. Pero no solo es el mouse, los jugadores de PC por años han utilizado lo que se les da la gana conectar a sus máquinas: Joysticks, Strategic Commander, Trackballs, Trackpads, etc. Etc. (la lista es interminable)

El patético intento de llevar el RTS a las consolas murió con Starcraft de Nintendo 64, simplemente fue imposible hacerlo, ni el intento se agradeció. Gracias a Dios no se volvió intentar. Prácticamente es un género exclusivo de la PC.

El MMO ha sido llevado a las consolas, mientras los rebaños son separados la cosa medio se lleva tranquila. Pero si se vuelven a juntar los gamers de PC con los de las consolas el conflicto renace nuevamente, los PC gamers fácilmente identifican a quien juega en consola, sobre todo porque les da “hueva” escribir (típico de los gamers de consola, acostumbrados a tirarse a jugar en sillones) en juegos donde la pinche comunicación entre el equipo es esencial, los gamers de PC terminan liderando los equipos y compensando los errores de sus contrapartes (de allí el sentimiento de superioridad e inferioridad), los burdos movimientos en cruz también delatan a estos jugadores de consolas y los constantes errores en sus posicionamientos, son tan obvios que una vez que sabes distinguirlos no puedes dejar de verlos. Se vuelve una cena de negros, razón por la cual de plano se opta por separar de raíz a los jugadores, cada rebaño a su plataforma.

No hay manera de que REALMENTE disfrutes estos tres géneros en una consola, ¡olvídalo!, cuando recibes una interfaz de usuario adaptada e inferior para poder jugar con un control estas jugando a nivel inferior. Cuando eres asistido con un auto–aming realmente dejas de saber si fuiste tú quien le atinó o fue la máquina, La Master PC Race simplemente no aceptará esto… jamás.

Estas diferencias irreconciliables han hecho de los egos de los gamers en conflicto una guerra sin cuartel por años. Pero como en toda época en conflicto, han aparecido en escena los iluminados, los salvadores, los profetas…

El beato del mundo de la PC es Gabe Newell, y su doctrina es Steam.



Los gamers de consola no aceptan dejar de comprar sus cajitas, las cuales coleccionan obsesivamente como si de horrocruxes se trataran, por lo que están en contra de la distribución exclusiva digital de Steam. Sin embargo, tanto el Xbox MarketPlace como el Playstation Store no han dejado de copiar burdamente la visión digital de Gabe y su Steam durante los últimos años, prediciendo así la extinción de las consolas de videojuegos y el advenimiento de las nubes de servicios de videojuegos (al más puro estilo Netflix).

Es probable que las consolas se extingan ¿quién lo sabe con certeza?, pero si así fuera ¿a dónde irán todas estas huestes de jugadores?, en un principio la Master PC Race pregonaba que irían a jugar a la PC y unirse al selecto grupo de gente que exige más, desea más poder y esta dispuesta a saber más cumpliendo así las profecía de Gabe y el mundo feliz, pero el futuro se ha visto nublado por una nube oscura conocido ahora como el gamer de móviles y celulares; un tipo de jugadores que no les importa la calidad de lo juegan, ni pagan por ello (solo si ganan payforwin), no tienen skill ni les interesa ni el conocimiento ni el poder.

¿Los gamers se volverán exigentes de sí mismos, de sus conocimientos, de sus skills, de su hardware; e irán al mundo de la PC, o por el contrario, se volverán jugadores casuales de celulares y tabletas? – Si así fuera, ambos bandos (tanto consoleros como PCeros) advierten temerosos el nacimiento de una tercer raza de gamers ahora catalogada como gamer casuales, creciente en número tal como virus esparcido por el metro en hora pico.

De allí la famosa frase: “Don’t touch me… you filthy casual!”



Si antes había la duda o el cuestionamiento de que realmente existiera una raza superior de gamers, por lo menos ahora si queda claro que ahora existe una inferior.


Dios nos agarre confesados.